Diseño sustentable

Con una jornada sobre moda, comenzó BioWeek, un evento latinoamericano sobre sustentabilidad que, en su actual formato completamente online, reúne a emprendedores, activistas, empresas y referentes de gobiernos en un intercambio de ideas 

con el propósito de generar conciencia y promover hábitos de consumo responsable.


Bajo el lema "De la inspiración a la acción sostenible", el proyecto Bioweek fue impulsado de manera colaborativa junto con diferentes organizaciones como ARQA.com, Kundalini Libre, Marketplace Ofelia y Madzen.

El primer día -el lunes- estuvo totalmente enfocado en el diseño y fue inaugurado con una conversación con Carry Somers, activista inglesa fundadora del proyecto Fashion Revolution.

 

Entrevistada por la periodista Luján Cambariere, Somers resumió el estado actual de la relación entre la moda y el medioambiente: "Hoy, además de ver cómo la industria de la moda explota a los humanos, somos más conscientes de lo contaminante que es, emitiendo 1.200 millones de toneladas de Dióxido de Carbono. Se necesita un recorte del 80% de las emisiones de toda la industria para el 2050 para alinear las emisiones de la industria al calentamiento de 2° Celsius".

Por otro lado, agregó que se proyecta que las emisiones van a aumentar hasta el 60% para el 2030. Además, indicó que si bien las marcas pueden suscribirse a cada pacto de moda y hasta generar sus propias iniciativas, reciclar y, por ejemplo, comprometerse al usar mejores fibras, cuando se trata de crisis "quieren producir más y más ropa y ganar más y más dinero".

Los conferencistas que completaron la grilla de actividades, presentaron sus objetivos y propuestas: como la reventa de ropa en plataformas digitales, tal el caso de Renová tu Vestidor inventada por Cecilia Membrado y la incorporación del cuero de cactus.

Este novedoso material que reemplaza al de origen animal, fue desarrollado por Marte Cázarez y Adrián López Velarde junto a expertos en los sectores agrícola y bioquímico a quienes recurrieron para asesorarse en temas como nanotecnología y enlaces moleculares para lograr que, a través de sus propiedades orgánicas, alcance un óptimo desempeño en piezas de calzado o en una cartera, por ejemplo.

"Las marcas están trabajando en esta transición para que la industria logre ser más sostenible y nosotros, a través de nuestros materiales, les estamos dando una herramienta en el contenido de fibras orgánicas en sus productos que al final son biodegradables y no tienen un impacto ambiental tan importante como la piel animal o las sintéticas", explicaron los creadores de la firma que llevó adelante el emprendimiento -Desserto-.

Además, contaron en la conversación que mantuvieron con Ferni Moreno que, tras pruebas de laboratorio, lograron concluir en que su cuero vegano, que fue creado hace menos de un año, puede tener una durabilidad de hasta 10. En cuanto a precios, ofrecen un costo competitivo entre el cuero sintético y el animal, pero buscan hacerlo accesible para que todos puedan llegar a él, desde un joven diseñador hasta una marca grande, para lograr el verdadero cambio en el impacto ambiental.

En su análisis de la situación, al referirse a América latina, Carry Somers señaló que es mucho más fácil, en esta región, que en casi cualquier otro lugar del mundo responder a la pregunta: "¿Quién hizo mi ropa?" porque los diseñadores de esta zona tienen acceso a muchas materias primas de buena calidad y métodos de confección sustentables. Entre ellos nombró a los cultivos de algodón natural, lana y alpaca, y a las prácticas de la hiladura, el tejido y teñido natural.

Esto surge en contraposición al hecho de que, según Somers, hay 75 millones de personas que trabajan directamente en las industrias de la moda y textil que se ven obligadas a hacerlo con muy poco o ningún salario bajo la amenaza de violencia y desde el trabajo infantil, en los campos de algodón y hasta en las fábricas de ropa. Para concluir sobre este tema en particular, declaró: "La industria de la moda es uno de los principales contribuyentes a la esclavitud moderna y sigue siendo un delito oculto".

Una marca precursora en el tipo de cambio social y ambiental en el que colabora es Directorio Güeiv, liderado por su fundadora y directora Julia Güeiv, que creó un sitio web en donde se pueden encontrar distintas marcas latinoamericanas de moda sostenible que trabajan con materiales orgánicos, logística sostenible e incluso son producidas por comunidades autóctonas o empoderando mujeres en situaciones marginales, entre otros. Su idea surgió porque notó que era muy difícil encontrar a estas marcas: "había que buscarlas en Instagram o por hashtags" y decidió agruparlas en esta plataforma para que, incluso los extranjeros interesados, puedan acceder a ellas.

Algo similar propone Universo MOLA, el movimiento internacional de moda sostenible latinoamericana líder en la región. "Llevamos más de tres años trabajando con la moda sostenible en América Latina y ya tenemos presencia desde México hasta la Patagonia. Nuestro propósito es promover y visibilizar la industria textil y moda latina sostenible al mundo y dentro de nuestros territorios también, generando espacios de unión y conciencia para trabajar con cada uno de los eslabones del cadena de producción".

Se necesita un recorte del 80% de las emisiones de toda la industria para el 2050 para alinear las emisiones de la industria al calentamiento de 2° Celsius

 

Por otro lado, Somers agregó que es real que necesitamos cambiar el comportamiento del consumidor y eso viene sucediendo alrededor del mundo. Comentó que el mercado de reventa de moda está explotando y creciendo 21 veces más rápido que el minorista en los últimos tres años y se predice que será más rápido en la próxima década. "Fashion Revolution tiene una campaña que se llama #Haulternative que es una manera de renovar tu vestidor sin comprar prendas nuevas. Se puede intercambiar o compartir la ropa, alquilarla o comprarla. En Fashion Revolution le pedimos a la gente que se enamore de nuevo de la ropa que ya tiene, porque cuanto más la amamos, más tiempo durará y debemos recordar que la ropa más sostenible es la que ya tenemos".

En Latinoamérica, existe una propuesta similar que fue implementada por Cecilia Membrado en el año 2014: "Renová tu vestidor" en Argentina o "Renová tu closet" en Colombia y Chile. Este proyecto consiste en un sitio web y una App que va construyendo una comunidad de moda con mucho componente social, pero que a la vez es un nexo entre vendedora y compradora en cualquier parte del país para poder circular prendas que la gente ya no usa. Solo tenés que crearte un perfil y subir datos como tus talles para que, luego, gente con gustos y medidas similares te pueda seguir y enterarse primero de tus novedades, como cuando publicás un nuevo producto o rebajás el precio de otro.

Según Membrado, "es ropa de segunda mano, pero no vintage. Lo que queremos es que la gente compre prendas que estén a la moda", explica. Las marcas que ofrece la plataforma son las mismas que las de los shoppings, pero con dos grandes diferencias: que estas prendas tuvieron un dueño anterior (lo que no significa que la hayan usado) y se pueden comprar a un precio mucho más accesible que en el local.
Siguiendo con los lineamientos de la charla de Carry Somers, la activista comentó que una de sus preocupaciones actuales es que el 25% de la contaminación mundial por microplásticos viene de los textiles de nuestra ropa. Una de las marcas que hizo referencia a este tema hablando sobre lo altamente contaminante que puede ser el nylon fue Patagonia, en la conferencia que dio Agustín Labiano sobre el caso de éxito de la marca. Comentó que reciclarlo es bastante más difícil que hacerlo con el poliéster (su material reciclado estrella), pero que, actualmente, están sacando redes marinas del océano y las están incluyendo, por ejemplo, en gorras recicladas con visera hecha con 100% con plástico marino y que buscan seguir incorporándolo en otros elementos en las próximas colecciones.

Tras ver todas las necesidades ambientales y sociales que hay que resolver, puede surgir la pregunta: ¿quién se tiene que hacer cargo de ellas? Según una encuesta realizada por Fashion Revolution a 5000 personas, el 68% de los consumidores está de acuerdo con que el gobierno tiene un papel muy importante para garantizar que la ropa que compramos se haga de una manera sostenible y que, "en una era de colapso climático, las medidas voluntarias y el apoyo intangible sin legislación no nos salvará", comenta Somers. También, agregó que son los gobiernos quienes tienen que hacer que las compañías y sus ejecutivos se hagan legalmente responsables por lo que pasa en sus cadenas de suministros (independientemente de si tienen control directo o no) y que requieran que las marcas publiquen sus listas de proveedores e información social e ambiental.

En la jornada también se ofrecieron charlas sobre cómo emprender con impacto por Felicitas Rossi de Marketplace Ofelia, sobre el propósito más humano de las marcas en la era post COVID, por Ximena Díaz Alarcón de Youniversal, cómo es el ciclo de reciclaje y también se realizó un taller de teñido natural, por Peplos.

Fuente: La Nación. Suplemento Moda&Belleza. Autora: Daiana Aguirre.

TAGS:

Compartir:

Post Relacionados