¿Por qué tenemos que defender la Ley de Glaciares?
Durante mucho tiempo, vimos a los glaciares como paisajes lejanos, postales blancas que solo visitábamos en vacaciones o veíamos por televisión. Creímos que eran bloques de hielo eternos e intocables por su propia naturaleza. Sin embargo, hace un tiempo entendimos que son ecosistemas extremadamente frágiles y que nuestra supervivencia depende directamente de ellos. En un contexto de crisis climática global, la Ley de Glaciares no es solo un papel firmado; es la garantía de que vamos a tener agua el día de mañana.
¿Por qué se dice que los glaciares son "nuestras fábricas de agua"?
No es una metáfora, es una realidad física. Los glaciares son reservorios estratégicos de agua en estado sólido. Funcionan como reguladores hídricos: en épocas de sequía o durante los veranos secos, el derretimiento natural de los hielos aporta el caudal necesario a los ríos que abastecen a ciudades, campos y ecosistemas enteros.
Sin ellos, las cuencas de gran parte del país (especialmente en la región de Cuyo y la Patagonia) se quedarían sin su fuente principal de agua dulce. Son, literalmente, tanques de reserva que la naturaleza construyó durante miles de años para sostener la vida en las zonas más áridas.
¿Para qué sirve la Ley de Glaciares en Argentina?
La Ley 26.639, conocida como Ley de Glaciares, fue pionera a nivel mundial cuando se sancionó en 2010. Su objetivo primordial es proteger los glaciares y el ambiente periglacial para preservarlos como reservas estratégicas de recursos hídricos.
Esta ley establece que los glaciares son bienes de dominio público y prohíbe cualquier actividad que pueda afectar su condición natural, destruirlos o trasladarlos. Básicamente, pone un límite legal a la ambición económica por sobre un recurso vital que no tiene reemplazo.
El área periglacial: el corazón de la polémica
Acá es donde la discusión se pone técnica pero crucial. El área periglacial es la zona de alta montaña que rodea a los glaciares. No tiene "hielo a la vista", pero el suelo está congelado de forma permanente (lo que se conoce como permafrost). Este suelo congelado también guarda enormes cantidades de agua y funciona como un sistema de soporte para el glaciar principal.
¿Por qué es el punto más polémico de la reforma? Porque la mayoría de los yacimientos mineros de oro, plata y cobre se encuentran justamente en áreas periglaciares. Si se modifica la ley para "relajar" la definición de qué es un área protegida, se le abre la puerta a proyectos que hoy están frenados por la ley actual.
Dato clave: Si protegemos solo el "hielo blanco" pero permitimos destruir el ambiente periglacial, el glaciar termina muriendo por falta de estabilidad y soporte térmico.
¿Qué pasaría si se modifica la protección actual?
Si la Ley de Glaciares se debilita, actividades que hoy están prohibidas en esas zonas sensibles pasarían a estar permitidas:
Minería a cielo abierto: Con el uso de explosivos y sustancias químicas que pueden contaminar las fuentes de agua.
Explotación de hidrocarburos: Instalación de pozos en zonas de alta montaña.
Grandes obras de infraestructura: Que no contemplen el impacto ambiental en el suelo congelado.
Cualquier cambio en la ley afectaría directamente nuestras reservas de agua dulce. Una vez que un ambiente periglacial se interviene, el daño es irreversible. La contaminación de la naciente de un río afecta a toda la población que vive "aguas abajo", desde el agricultor hasta la familia que abre la canilla en la ciudad.
El agua vale más que el oro
El cambio empieza con la información. Defender la Ley de Glaciares no es estar en contra del progreso, sino a favor de la vida. Aprendimos que no hay economía que funcione sin agua y que los recursos naturales no son infinitos. Proteger nuestros hielos hoy es un acto de responsabilidad con las generaciones que vienen. No podemos permitir que lo urgente nos haga olvidar lo importante: el agua es un derecho, no una mercancía.
Compromiso con el futuro
En OFELIA sabemos que las leyes nos ayudan a cuidar nuestro hogar común. Apoyamos a quienes trabajan día a día por un consumo consciente y un planeta más sano. Porque si cuidamos el agua, estamos cuidando todo lo demás.
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